Mi aventura como escritora

“Abandonad toda esperanza los que entráis aquí”

La divina comedia – Dante Alighieri

Estando sentada en mi pequeño despacho, pensando en cómo afrontar este post y recordando los inicios, me he dado cuenta que llevo metida en este mundo de la escritura desde 2016. Cuatro años de andanza con mis manuscritos, de rechazos con algunas editoriales, de palos mal dados en algunos concursos literarios, etc. Sí, han sido unos años muy intensos…y yo pensando que habían pasado nada, dos añitos de nada.

Quizás debería empezar por el principio, por mis inicios, pero eso me llevaría a remontarme a mi época de juventud. Digamos que siempre he tenido la necesidad de escribir, de contar historias sobre vidas de personajes que imaginaba en mi mente viviendo mil y una aventuras. Vidas que, en muchas ocasiones, hubiese deseado poder vivir en primera persona. Pero no me remontaré tan lejos, aunque sí puedo decir que estoy rescatando viejas historias guardadas y dándoles su más que merecido repaso. ¿Quién sabe? A lo mejor sale más de una bonita novela de ahí…

Me voy a ceñir solo a la aventura que ha sido para mí durante todos estos años, llenos de ilusiones, de fiascos, caídas y de volver a levantarse. Ha sido un camino largo, tedioso en algunas ocasiones, pero muy satisfactorio al final.
Cierto es que debes empezar en algún momento y cometer errores, caerte y golpearte. Pero también debes aprender de ello y levantarte para retomar el camino con más fuerza. Es duro, sí, pero, al final, los triunfos que consigues son tuyos. Nadie te ha regalado nada. A mí eso, personalmente, me encanta.

Llevo cuatro años de formación, de duro trabajo y de un gran esfuerzo que, a veces, no me puedo permitir por mi enfermedad. Pero aquí sigo y con la ilusión de futuros proyectos en mente que van tomando forma poco a poco. Perseverancia, ese es mi secreto y el de cualquier meta que te propongas. No desistir, ni permitírtelo siquiera. Por supuesto, con sus momentos de descanso y desconexión o te acabas volviendo loca/o. Como todo en la vida, hay que saber dosificarlo. Pero si a la primera piedra en el camino ya te das por vencido, no lograrás nunca cumplir tus objetivos.
Y no es fácil, nadie dijo nunca que lo fuera. Por eso se llama esfuerzo, porque no te lo regalan al salir del portal de casa. Pero, en serio, merece la pena. A mí, personalmente, me merece la pena con haber logrado salir de mi zona de confort y mostrar al mundo mis creaciones. No es fácil, y mucho menos para alguien introvertida como lo soy yo y a la que no le gusta nada de nada destacar en la vida. Me gusta ir a lo mío, a mi ritmo y con mi entorno en el que siento segura. Correr riesgos innecesarios es algo que no me suelo plantear mucho. Pero lo hice y me siento orgullosa de mi esfuerzo. Y más al ver los comentarios, en general, tan positivos y tan bonitos de otros lectores que conectan con mis historias y se enganchan a mi pluma. Eso no hay dinero que te lo pague.

Así que, como digo muchas veces y he oído decir a infinidad de escritores, a escribir se aprende escribiendo. La paciencia, la perseverancia y el tesón son la mejor compañía para cualquier camino que decidas emprender. Pero, sí diré, que se necesita mucha formación porque nadie nace aprendido. Y no pasa nada por reconocerlo y por pedir ayuda. Fórmate, asesórate y lee mucho a otros autores. Y con eso ya tienes las herramientas necesarias para poder comenzar tu andadura por el mundo literario.

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