2021: Propósitos para el nuevo año

Debería empezar diciendo que este años será mi año, pero no lo voy a hacer porque lo dije en el 2020 y salió un poco rana la cosa.
Lo que sí tengo claro es que el 2021 será un año de cambios, de ver los frutos del esfuerzo y el trabajo de los anteriores; un año lleno de proyectos nuevos e ilusiones nuevas. Pero es un año que me tomaré con mucha calma, o acabaré sucumbiendo y siendo arrastrada por la marea de ideas que agolpan mi mente.

Propósitos Literarios 2021

Toca hablar de mis próximos estrenos literarios para este 2021. Y aunque tengo varios manuscritos finalizados, algunos revisados y otros esperando en boxes, me voy a ceñir a la misma línea que el año pasado: dos por año.

Como muchos ya saben, este año verá la luz de la tercera entrega de la saga Eden, compuesta por seis libros y publicados ya los dos primeros (puedes verlos pinchando aquí). Y, tal y como se hizo con los anteriores, este tercer libro tiene como fecha de publicación (si no hay cambios o sucesos “raros” de última hora) en el mes de Octubre. Otoño es mi estación favorita y siempre me ha traído suerte, así que creo que mi saga deberá ir viendo la luz en esas fechas.

¡Pero tranquilos, no os impacientéis!

Habrá publicación de una nueva novela romántica, de corte histórico, ambientada de la Escocia de 1529. Será el primero de una trilogía que tiene total aprobación por parte de mis lectoras cero. Una novela con la que he disfrutado mucho tanto escribiéndola como documentándome para su creación. Pero lo que más me ha gustado ha sido poder volver a esas tierras, aunque tan solo fuese a través de mi mente.

Os dejo las sinopsis y las primeras páginas de ambos libros, con sus respectivas cubiertas ya finalizadas.

A LAS PUERTAS DEL LIMBO (Tercer libro de la saga Eden)

Cubierta definitiva del tercer libro

“Dos vida unidas por un mismo destino: Sheena y Samael.

Ambos recorrerán el camino del pasado, atravesando las puertas del limbo y reviviendo los acontecimientos que los han llevado a su actual situación. Juntos deberán superar los obstáculos que el universo les va mostrando en su despertar: él, redimir su alma; ella, aceptar su destino.
Verdades y mentiras que serán mostradas.

Luchas internas que pondrán a prueba su resistencia.

Y el dolor de la pérdida de los seres amados”.

Y como regalo, aquí te dejo las primeras páginas de esta tercera entrega. Pincha aquí.

LADY MONFORT (Los hermanos Monfort I)

Cubierta definitiva

“Para Abigail Sinclair, cargar con ese oscuro secreto se está convirtiendo en una tremenda losa. Una mancha en su cuerpo que ha borrado todo futuro posible en su vida. Como hija de un granjero, sus opciones no son muchas, pero su negativa a casarse y formar una familia empieza a ocasionar habladurías en la ciudad.

Tras la liberación del rey Jacobo V de su encierro en el castillo de Edimburgo, James Campbell logra consolidar su posición como uno de los lairds más importantes de Escocia. Apodado como “el demonio rojo Campbell”, es considerado el guerrero más fiero de las Highlands. Temido por sus enemigos y amado por los miembros de su clan, James solo odia una cosa en las personas en quien confía: los secretos.

Dos vidas que se cruzarán en el momento y situación más inesperados. Juntos, lograrán cerrar las heridas del pasado que les impide a ambos poder tener un futuro”.

Pincha aquí para poder leer las primeras páginas de esta bonita novela.

Propósitos Personales 2021

En los personal, y enfocándolo todo a los profesional, me obligaré a tomarme unos buenos tiempos de reseteo y desconexión con cada manuscrito finalizado. Aunque va a ser una lucha muy dura, pues mi señor cerebro parece no conocer eso del “relax”, pero me he propuesto obligarlo a desconectar.

Obviamente, seguiré con mi etapa de formación porque esto es una carrera de fondo y cuanto mejor preparado estés, mejores resultados obtendrás. Y yo soy de las que busca y quiere tener los mejores.
Y como lo personal y lo profesional van de la mano, este es el año en el que decido trabajar más en mi lado emprendedor. Todos mis esfuerzos en formarme no llevaban solo la intención de escribir mejor, si no en la de poder obtener una buena base para poder ayudar a otros escritores noveles en sus inicios. Para saber más sobre el tipo de ayuda que ofrezco con mis servicios literarios, puedes entrar en el apartado Servicios de mi web.

Y estos son los propósitos del 2021 que, en principio, me he marcado. Eso no quiere decir que no puedan cambiar. Para ello, tengo siempre un plan B…pero ese es otro post.

¿Tienes tus propósitos para este año ya creados? Puedes contármelos si quieres en los comentarios. Estaré encantada de leerlos.

Asherah, diosa madre de Eden

Hoy toca hablar de la diosa madre de Eden. Uno de los personajes con un papel importante en la saga, pero que se irá desvelando poco a poco y libro a libro. Por eso, me limitaré a contar un poco lo que la historia escrita cuenta sobre ella y, al final, daré unas pequeñas pinceladas de cómo decidí yo crear este personaje.

Excluida dolosamente de la Biblia, en el camino a la construcción de la hegemonía masculina.

Por supuesto, decir que todo se trata de ficción. Mi saga es ficción y tan solo muestro mi propia visión de algo que para mí es pura fantasía porque no soy creyente de ninguna religión ni movimiento alguno. Simplemente, me gusta leer y hacerme mis propias conjeturas. Me puedo equivocar o no, pero me gusta sentirme libre de pensar y opinar lo que yo crea conveniente.
Digo todo esto porque ya me ha llegado algún mensaje de “ofendidos” por cómo trato algunos temas en la saga.

Pero en fin, vamos a conocer un poco más a esta diosa, madre del todo poderoso Samaël.

Un poco de historia

Asherah es una de las diosas más antiguas del panteón cananeo. Era llamada la Diosa Madre y considerada la esposa del dios EL, con quien tuvo 70 hijos en total.

Su representación era un palo de madera o tronco o incluso un árbol, al cual le llamaban Palo de Asherah. La Biblia menciona una prohibición de plantar árboles frente al altar de YHWH, precisamente porque era la representación de dicha deidad. Recordemos que antiguamente se consideraba a Asherah como la esposa del dios de los hebreos.

La diosa madre fue excluida dolosamente de la Biblia, en el camino a la construcción de la hegemonía masculina. Eliminar la tradición para pasar al monoteísmo puro debió haber tenido muchos problemas.

Diosa madre de Eden

Teniendo en cuenta que se la llama Diosa Madre, decidí atribuirle el poder de crear vida. Ese que se le había otorgado a Yhaweh y a quien se le otorga la creación de Adán y Eva.

Asherah es una diosa de gran poder, más incluso que su esposo. Perteneciente a la raza de los guardianes, quienes se dice descienden de los mismos fundadores de toda la Creación. Ella es la más poderosa y la dueña del conocimiento presente, pasado y futuro. Y debido a ese conocimientos, debe tomar duras decisiones.

Una madre que ama a todos sus hijos por igual, salvo a uno: Samaël. Siendo al hijo que más adora, debe dejar que los sucesos ocurran tal cual están escritos o todos sufrirán terribles consecuencias. Sabe que su hijo es el ser más poderoso de la Creación, más incluso que ella, y que está destinado a un propósito mayor que reinar en Eden.
Ambos, madre e hijo, mantienen una conexión que nadie más tiene. Y es que se pueden comunicar a través de sus mentes. Pero dicha conexión se verá mermada tras la huida de Asherah del reino.

La reina debe desaparecer para poder salvar a su familia, su raza y a toda la creación.

Mi pasión por Escocia

De todos es sabido mi pasión y el amor que siento por estas tierras llenas de magia y leyenda. Un lugar al que me encanta escaparme para reconectar conmigo misma y encontrar la inspiración que necesito para mi día a día. Mi remanso de paz, eso es Escocia para mí.

¿Que por qué me siento tan atraída por ese país? Pues, sinceramente, no tengo respuesta alguna. Simplemente es como un imán para mí. Un faro en la espesa niebla y bruma que rodea mi rutinaria vida. O tal vez, como una vez me dijo una señora, soy un alma vieja y pertenezco a esas tierras. ¿Quién sabe? Aunque la historia del alma vieja me seduce mucho, la verdad. Puede que sea por esta imaginación tan grande que tengo.

Old Bridge, Stirling

Como dice Andrés de Mundo Escocia en su podcast Escocia sin límites: Escocia te atrapa (si no habéis escuchado sus podcasts, os animo a todos a hacerlo. Sobre todo, si os apasiona el reino de Alba como a mí. ¡¡Y también tiene canal de youtube!!). Su gente, su cultura, sus castillos e historia…todo. Los paisajes son impresionantes. Y eso que yo vivo en un lugar mágico, precioso y privilegiado. Asturias, la hermana pequeña de Escocia como digo siempre. Y es que, asturianos y escoceses, nos parecemos muchísimo. Tal vez, por eso me sienta tan a gusto allí. Porque me siento como en casa. Hasta con el tiempo.
Si vas a Escocia, olvídate de llevar paraguas. No sirve de nada (a no ser que quieras representar a Mary Poppins) y es más un estorbo que otra cosa. Llévate ropa impermeable y de todas las estaciones, porque, al igual que en mi tierra, en una mañana te pueden pasar todas las inclemencias meteorológicas posibles (no os lo toméis a broma que, en una ocasión, casi pierdo la bufanda y el gorro por uno de esos “vientecitos” tan majos que hay por allí).

Gaitero de Glen Coe

¿Cuál es mi lugar favorito de Escocia? Podría responder que son las Highlands, Tierras Altas. Son maravillosas y llenas de leyendas, misterio e historia. Da igual la época del año que las visites, se te quedan grabadas a fuego en el alma. Pero hay una zona que se ha hecho un importante huequito en mi corazón y es el condado de Fife.
Históricamente, Fife fue uno de los reinos pictos de la zona central de Escocia. En el concejo encontrarás pueblos preciosos y muy pintorescos. Desde Dunfermline, lugar de descanso del rey Robert the Bruce; pasando por Falkland, Inverness para los fans de Outlander; y, como no, St. Andrews, la meca del golf, ya que el Old Course es uno de los campos, donde se practica este deporte, más antiguos del mundo y probablemente el más antiguo de los que existen en Escocia. Y entre nosotros: tienen un serio problema, porque das una patada a una piedra y aparecen diez campos de golf.

En resumen, que vivo enamorada de todo el reino de Alba y que los diez días que me escapo a esas tierras me saben cada vez a menos. Creo que necesito varias vidas para poder recorrerlo por entero.

¿Y tú? ¿Tienes algún lugar o rincón especial en el mundo que te haya robado el corazón?

Sohpie & Jared, dos grandes pilares de una amistad

Los dos grandes desconocidos, pero los pilares más importantes en la vida de Sheena Murray. Como ella misma los describe, son los que mejor completan sus propias carencias y los que consiguen mantenerla sujeta a esta realidad.

Sophie Campbell

Si algo define a la perfección a Sophie es que es un alma libre. Muchos dicen que es la antítesis de Sheena y es que más opuestas no pueden ser en verdad. Quizás por eso son tan buenas amigas, porque se complementan muy bien.

Al contrario que su amiga, Sophie es una persona extrovertida. Le gusta relacionarse con todo el mundo, teniendo siempre una visión muy positiva de todo. Impulsiva a la hora de tomar decisiones, ya que su mantra más repetido es “carpe díem”. Como ella siempre le dice a sus amigos: la vida está para vivirla y disfrutarla por entera.
De madre irlandesa y padre escocés, Sophie es una mujer esbelta de cabellos pelirrojos y de unos ojos azules, casi cristalinos. A pesar de si belleza, y de su gran aceptación entre los hombres, no le gusta comprometerse en relaciones serias. Eso no significa que nunca se haya enamorado. De hecho, guarda un gran secreto desde la universidad, y es que en esa época pareció haber conocido a un misterioso hombre que la dejó marcada. Y eso es lo único que sus amigos saben sobre ese amor de juventud.

Experta en la cultura egipcia antigua y moderna, Sophie es una reconocida antropóloga con varios trabajos publicados en las más importantes revistas sobre arqueología.

Jared James MacKenzie

El gran protector, el que siempre está cuidando de sus amigos y seres queridos, y un eterno enamorado de su amiga Sheena.

Arqueólogo y Teólogo de profesión, su especialidad es la demonología y la angeología. Tiene un especial interés en demostrar la no existencia de Dios. Tal vez, el tener una madre creyente que se refugió en la religión tras la muerte de su padre y su hermana pequeña en un horrible accidente, sea lo que le empujó por elegir esa profesión.

Jared, o Jarjam como lo apoda Sheena de forma cariñosa, es un hombre de gran atractivo. Alto y de cuerpo atlético, pelo color castaño claro y ojos azul oscuro, hacen de él todo un buen escocés.
De carácter fuerte, firme y fiel a sus principios, y con una gran y atrayente personalidad que provoca los suspiros de más de una mujer. Pero no de la que a él le interesa, aunque su conexión con Sheena es motivo de envidias e incluso el motivo de muchas de sus rupturas. Y es que, siempre que uno de los dos está mal, el otro lo sabe sin necesidad de hablarse. Ambos e buscan y se protegen, algo ciertamente extraño e inexplicable. Simplemente, parecen estar conectados de alguna forma mística.

Sheena, Jared y Sophie. Tres amigos que se complementan y se admiran por igual. Tres hermanos por elección y no por imposición.

Primer y segundo libro de la saga Eden

Comprendiendo a Lilith

Conocida como la primera mujer de Adán, Lilith sigue siendo la gran desconocida e incomprendida de la historia.

Creada para un propósito oculto, y obligada en cierta medida a cumplir con ello, siempre se rebeló contra todo plan impuesto sobre ella u orden injusta. Debido a esa rebeldía, Lilith tiene que soportar los mayores castigos por parte del que consideraba un padre.

En el momento de su creación, a Lilith se le asigna un protector. Un mentor que sería el encargado de educarla en el respeto, el conocimiento y la batalla. El elegido para esa misión no es otro que el propio Samael, quien ella admirará y respetará de tal forma que pronto sus sentimientos evolucionarán hasta ser tan profundos e intensos que la llegarán incluso a asustar.

Con un carácter fuerte, luchadora y de fuertes convicciones, Lilith pasa de ser una niña rebelde y testaruda, a una mujer de gran belleza y seguridad en sí misma. Se convierte en una gran guerrera, ya que ha sido entrenada por el mejor de los guerreros de toda la creación: Samael. Hábil en la lucha de espadas y el cuerpo a cuerpo, con una agilidad que enorgullece a su mentor.

De tez blanca y cuerpo esbelto; ojos verde esmeralda y una larga melena lisa color caoba oscuro con algunos mechones rojos. La perfecta conjunción de la tentación hecha mujer, tal y como Dios acaba refiriéndose a ella. Una mujer de gran belleza que sufrirá por amor, porque enamorarse del heredero del reino conlleva el mayor de los peligros.

Poca información escrita puedes llegar a encontrar sobre la primera mujer de Adán, salvo su nombre y que acabó rebelándose contra el mandato de Dios. Tal fue su osadía, que fue expulsada del reino de Eden y se dice que acabó convirtiéndose en la esposa de Lucifer, pasando así a ser la reina del infierno y la madre de todos los demonios. Se dice que Dios mandó matar a cientos de sus hijos en castigo por su rebeldía. Y, si profundizas bien en los textos que hablan sobre ella, su rebeldía se basaba en la negación a ser humillada por su esposo por el simple hecho de ser mujer. Se podría decir que Lilith es la primera feminista que decide levantarse en armas contra la tiranía de una jerarquía masculina.

Retratando a Miguel

Protector y confidente de su hermano Samael. Amigo, hermano y compañero de batalla, y el hijo más leal, capaz de obedecer las órdenes de su padre sin ponerla en entredicho.

Miguel es el más racional de todos sus hermanos, al que todos recurren en busca de consejo, y un gran confidente y guardián de los secretos de los demás. Pero, es, quizás, esa parte racional la que, a veces, le hace parecer un ser frío. Es el arcángel que más sopesa las cosas a la hora de tomar una decisión. Pero también es el más capacitado para tomar decisiones difíciles.
Al igual que su hermano Samael, Miguel es un gran guerrero, diestro en el manejo de la espada. Como mano derecha del ser más poderoso de la creación, se puede decir que juntos son invencibles; respetados y temidos a la vez.

Como todos sus hermanos, y como seres celestiales que son, Miguel es un ser dotado de gran belleza. De cabellos de un rubio claro, casi platino, su poder hipnótico está en su cristalina mirada. Y, aunque a él no le gusta alardear sobre ello, tiene el mismo magnetismo que su hermano Samael.
Es un ser muy familiar. Poco a poco irá descubriendo un lado oscuro de algunos de sus miembros que hará que todo su mundo se tambalee. Deberá tomar decisiones difíciles y elegir el bando correcto. Aunque tendrá claro que su lugar estará siempre junto a su hermano y no cesará en la lucha por restaurar el orden natural de las cosas…por mucho que ello implique ir en contra de todo lo que hasta ahora conocía.

Miguel, el eterno racional y fiel hermano y compañero en la lucha.

Le Mont Saint Michel
Se dice que los orígenes de la abadía actual deben datarse en torno a los siglos VIII o IX. Según se cuenta, el arcángel San Miguel se le apareció al obispo de Avranches, San Aubert, y le pidió erigir una iglesia en su nombre. Y así se hizo en el año 709 d.c.
Pero, hay que decir que ese monte ya era un lugar de culto druídico. De hecho, existía un gran megalito y un cementerio a su alrededor emplazado por los galos. Algunas tribus célticas ocuparon el bosque que lo rodeaban, al que se le conocía como Scissy. Y al monte lo nombraron como “Mi vel Tumba Beneni” o “Monte o Tumba de Belenus”, dios galo del sol.

Saint Michel es un lugar mágico que os recomiendo visitar. Sobre todo porque es el lugar donde la saga Eden nació y cobró forma.

¡¡Estamos en Halloween!!

A estas alturas, creo que todos conocemos los orígenes celtas de esta festividad. Aun así, haré un breve resumen sobre esta fiesta o celebración que a tantos gusta y/o atrae.

La palabra Halloween viene a ser la forma acortada en escocés de la expresión inglesa All Hallow’s Even, o All Hallow’s Eve, que viene a ser la víspera de todos los santos del 1 de noviembre.
La festividad celta conocida como Samhuinn, o Samhain, significa “fin del verano“. Viene de la combinación de las palabras en gaélico antiguo Samh (verano) y Fuin (final). Por lo tanto, es la celebración del cambio de estación; del fin del verano (luz) y comienzo del invierno (oscuridad). A través de Samhain, el año se dividía en dos mitades opuestas: luz y oscuridad, fertilidad y aridez, fuego y hielo… Vida y muerte.
Pero no quiero hablaros sobre los orígenes históricos de Halloween, sino del origen del famoso “Truco o trato” y del tallado de calabazas.

Trick or Treat

Originalmente, el “truco o trato” era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Samhain, si no toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había un ser malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas pidiendo el famoso “truco o trato“.
La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el coste, ya que el truco que emplearía este malvado ser sería maldecir la casa y a sus habitantes. Dicho ser será conocido por el nombre de “Jack o’Lantern“, o “Jack el de la linterna“.

Pues bien, aunque se ha generalizado la traducción “truco” en castellano del inglés “trick” y “trato” literalmente por “treat“, su traducción exacta debería ser “susto o dulce“, o “travesura o golosina“. Por eso, cuando los niños disfrazados llaman a una casa y esta se niega a darles golosinas, ellos se verán obligados a gastarles una broma, siendo la más común arrojar huevos contra la puerta.

Jack el linterna y las tradicionales calabazas de Halloween

Jack o’Lantern, linterna de Jack en inglés, es una calabaza tallada con una vela encendida en su interior. Pero su origen tiene lugar en el folklore irlandés y escocés. Precisamente, en octubre de 2018, pude conocer esta leyenda mientras pasaba unos días en Edimburgo.

Hay varias versiones de esta leyenda o mito, pero la más conocida es esta:

“Jack estaba siendo perseguido por algunos aldeanos, a quienes había robado, cuando se encontró con el Diablo. Al decirle este que había llegado su hora de morir, Jack hizo un trato con el Diablo. Alegando que sus perseguidores eran fieles de Dios, le propone que se transforme en una moneda de plata. Con ella, pagaría a los aldeanos por los bienes robados. Después, el Diablo/moneda desaparecería misteriosamente, lo que originaría enfrentamientos y peleas entre los aldeanos.
El Diablo acepta el trato y se transforma en moneda, saltando así al interior de la bolsa de Jack. Pero, dentro, se encuentra con una cruz y se queda atrapado. Jack había engañado al Diablo y solo accede a liberarlo tras la firme promesa de no llevarse su alma jamás.
Tras un tiempo, como cualquier otro ser vivo, Jack muere. Obviamente, al cielo no podía ir por todas sus fechorías cometidas en vida. Pero al infierno, tampoco. Así que se encontró solo, sin saber a dónde ir y vagando por la oscuridad de las tinieblas.
El Diablo, a modo de burla tras verlo vagar sin rumbo y sin poder ver en la oscuridad, le lanza una brasa del fuego del infierno que nunca dejaría de arder. Jack ahueca uno de sus nabos, su comida favorita, y pone la braza en su interior, creando así una linterna con la que vagaría el resto de su eternidad. Por eso, pasó a ser conocido como Jack el de la linterna”.

Del tallado de nabos, se derivó al tallado de calabazas con la supuesta cara tenebrosa de Jack. Estas, se colocarían en las ventanas para ahuyentar al diablo y a todo espíritu maligno de sus hogares. Y en el norte España también se ahuecaban nabos y se colocaban velas para marcarles el camino a las almas hacia su regreso a la luz y descanso junto al Dios sol.

¿Os ha gustado la historia? ¿Ya tenéis vuestras calabazas talladas y bien colocadas en vuestras ventanas?

¡¡Feliz Halloween a todos!!

El puente del diablo

Hay lugares y momentos puntuales en donde la magia florece con fuerza.
Lugares donde, si recitas las palabras exactas, las puertas a otros mundos son abiertas para ti.
Lugares, a veces, malditos por el miedo a lo desconocido.

—¡No pienso casarme con un completo desconocido!—grita con efusividad la joven Alexandra.
Hacía unas horas que había empezado la discusión con sus padres, cuando irrumpieron en su pequeña biblioteca y la sacaron de la magia de sus lecturas para darle aquella devastadora noticia.

—¡Alexandra Röustchke!¡Obedecerás las órdenes de tu padre, y no discutirás más!—asevera su padre golpeando con fuerza su pequeño escritorio.

—¡He dicho que no!

—Pero, hija, ¿qué va a ser de ti, entonces?—pregunta su madre. Toma sus pequeñas y blancas manos entre las suyas, mirándola con tristeza y acariciándola con ternura.

—Madre, no quiero casarme con alguien a quien no conozco en absoluto. Yo quiero viajar, quiero conocer mundo, aprender de otras culturas…—responde Alexandra.

—Ya estamos. Esos absurdos libros tuyos no sirven más que para meterte paja en la cabeza. Viajar, dice. ¿Al país de las maravillas ese? ¿O quieres buscar a tu príncipe azul y vivir felices por siempre jamás?—dice su padre en tono despectivo, burlándose de ella.

—¡¿Y qué pasa si quiero creer en mundos mágicos donde la gente es feliz?! ¡¿Tan malo sería casarme por amor con alguien a quien tuviese la oportunidad de conocer antes?!

—¡Te casarás con ese muchacho, y punto!¡He dicho!—sentencia la fría voz de su padre.

Alexandra lo mira enfurecida, casi hasta con lágrimas en los ojos y con una angustia y frustración creciendo dentro de ella enorme. De forma airada, se levanta de su confortable butaca de lectura, azota el libro que estaba leyendo y sale caminando con paso firme. Pasa por delante de su padre y lo mira desafiantemente, con semblante altivo.

—¿A dónde te crees que vas, Alexandra?—pregunta cogiéndola con fuerza del brazo. Alexandra se suelta de forma brusca, notando aún la presión de los grandes y gruesos dedos de su padre sobre su carne.

—A dar un paseo para despejarme.

—Hija, es la noche de Walpurgis. No deberías…—se apresura a decir su madre.

—Tranquila, madre. Ninguna bruja se me llevará. Y si se me lleva, no será peor que lo que me queréis obligar a hacer.

Sin darles opción a una réplica, Alexandra sale corriendo de su gigantesca mansión de paredes rojizas como la sangre y desciende a gran velocidad la gran escalera de mármol blanco perfectamente pulida. Se dirige hacia las caballerizas, mientras recoge su larga melena rubia en un moño bajo para que no le moleste al cabalgar.

Siempre suele dar largos paseos en su yegua torda, y si es bajo una luna llena, mejor. La noche siempre la relaja, la ayuda a pensar y a crear todas esas fantásticas historias de mujeres libres que tienen el poder de controlar sus vidas. Mujeres fuertes e independientes que, a su vez, se enamoran con locura de hombres de igual fortaleza que ellas. Una utopía de vidas, pero su utopía personal. Un anhelo y un deseo con el que ha crecido desde que tiene uso de razón.

Quizás sea, en parte, culpa de su abuela materna. Una mujer a la que Alexandra siempre había admirado, y admira aún hoy en día en el que ya no estaba allí para darle sus sabios consejos. Fue una mujer fuerte, de carácter e ideas fijas, y muy independiente. Lo que no quiere decir que no fuese una excelente madre de sus hijos, y una gran amante de su esposo.

Alexandra siempre había visto el respeto y la admiración con la que su abuelo la miraba. Eso era lo que ella quería. Un amor así de grande, así de bonito y de respetuoso. No como sus padres, que se casaron muy jóvenes y casi sin apenas conocerse. El amor fue surgiendo con el paso de los años y de los hijos, pero ya no veía el mismo respeto y la misma pasión que solía ver entre sus abuelos. No, ella no quería un matrimonio como el de sus padres. Quería una historia de amor como la de sus abuelos.

Ensillada su yegua, monta sobre ella y sale al galope de las caballerizas, levantando la tierra a su paso. Dentro de los límites de la propiedad familiar hay un gran lago con un extraño puente que nadie sabe, con certeza, quién había sido el artífice de tal obra arquitectónica. Un puente que no puede ser transitado ni por caminantes de a pie, pero que, por su perfecta construcción, cuando lo miras en el reflejo del agua se puede ver un perfecto círculo. Algunos lugareños lo llaman El Puente del Diablo porque, tal perfecta proyección, tiene que ser cosa del mismísimo demonio.

Ya en la orilla del lago, cerca el puente, desmonta y se quita su precioso vestido azul turquesa. Deja la ropa perfectamente doblada junto a su montura, quedándose tan sólo con su camisón de fino lino blanco. Poco a poco se mete en las frías aguas del lago, emitiendo pequeñas protestas al sentir el dolor del cambio de temperatura en su cuerpo. La noche era perfecta para nadar relajadamente. En el cielo gobierna su tan preciosa luna llena, protegida por un grandísimo séquito de pequeñas estrellas brillantes y astros que tintinean de forma intermitente en el firmamento.

—Paz y tranquilidad…—susurra al cielo, dejándose mecer por las pequeñas olas producidas por su cuerpo al entrar en el agua.

Nada de una orilla a otra del lago para entrar en calor, hasta que decide dejar que su cuerpo flote a la deriva. Mirando las estrellas en el cielo, recuerda un viejo poema que su abuela le solía contar cuando era pequeña. Cierra los ojos y recita las palabras en voz alta, mientras el mecer del agua la va llevando hasta el puente.

«Abre las puertas de tu reino,
Y deja entrar a tu sierva.
Toma la llave del mío,
Que con mi fuego fue forjada
Y de mi corazón es esclava.»

El puente comienza a brillar formando una mágica puerta que Alexandra atraviesa sin ser consciente. Toma aire y respira profundamente, dejando que su cuerpo se relaje, estirando sus brazos y sus piernas. De pronto, oye unos extraños pasos provenientes de los matojos de la orilla. Cuando abre los ojos, se queda perpleja. Ante ella, y mirándola con semblante lascivo, un hombre robusto de larga y frondosa barba, y ojos castaños.

—Vaya, vaya. Mira lo que nos han traído hasta la orilla. Una perfecta ninfa del agua…—Rápidamente coge a Alexandra por el cuello y la saca del agua, levantándola en el aire. Es ahí donde ella se da cuenta de la pequeña estatura del hombre.

—Me estás ahogando, enano imbécil—protesta ella, arañando sus manos e intentando soltarse.

—Una ninfa peleona. Creo que a nuestro rey le vas a gustar mucho…

Alexandra le da una patada a su entrepierna, logrando así que la soltase doblándose de dolor. Ella intenta salir corriendo, pero él la vuelve a coger con fuerza del brazo. Se dispone a darle un bofetón cuando una flecha salida de la nada roza su mejilla, comenzando a sangrar. El enano se lleva la mano a la herida.

—¡Maldito elfo hijo de puta!¡Sal aquí, Björn El Cazador!—grita. De la oscuridad del bosque sale un hombre de gran altura, unos cabellos casi blancos y una enigmática mirada felina.

—¿Así es como tu rey te ha enseñado a tratar a las damas, Frodick?—pregunta acercándose a ellos con andares firmes y porte elegante. Mira a Alexandra y sonríe, guiñándole un ojo. «Hipnotizante y seductor…», piensa ella.

—Los elfos siempre tan románticos…—responde con desprecio Frodick, soltando a Alexandra y dejándola de pie en la orilla.

—Y los enanos siempre tan bárbaros y brutos—se burla su seductor salvador—. Mi nombre es…—dice mirándola a los ojos.

—Björn El Cazador, lo sé. Tengo oídos—responde con semblante altivo. Björn esboza una sonrisa y mira a Frodick.

—Ahora es tu problema, amigo. Pero te aviso que tiene carácter, para ser una mujer.

—¡¿Cómo que para ser una mujer?! ¡Estúpido enano mal educado!—le reprocha Alexandra saltando sobre Frodick.

Björn la coge por la cintura, en el aire, evitando su ataque hacia su amigo y se la lleva de allí. Camina con ella cargada sobre su hombro, pataleando y protestando sin parar.

—¡Haz el favor de bajarme ahora mismo, maldita sea!—grita golpeando su espalda con sus puños. Él se ríe ante tal despliegue de energía y fortaleza. Estaba claro que no era una ninfa, ellas no son guerreras. Ésta muchacha era de corazón aguerrido, de fuerte carácter.

—Tal vez, si me pidieses las cosas con más educación…

—¡Oh! ¡Perdóneme, señor! ¡¿Cómo no se me había ocurrido antes?! ¡¿Dónde habré dejado mis modales?! ¡Oh, señor secuestrador quién quiera que seáis, ¿haríais el favor de dejar a esta humilde y delicada damisela en el suelo?!—protesta con sarcasmo.

Björn se para, la deposita en el suelo y la toma del mentón, obligándola a mirar fijamente a esos seductores ojos azules cristalinos. Alexandra traga saliva ante la cercanía de aquel cautivador y atrayente hombre. La coge por la cintura y acerca sus labios hasta los suyos. Su respiración se vuelve entrecortada y siente que su corazón empieza a latir a gran velocidad.

—¿Ves? No era tan difícil, después de todo…—le susurra en ese momento.

—¡Venga! Súbela a tu caballo y vámonos, o Craoldrich empezará a sospechar de nosotros—dice Frodick, apareciendo ante ellos montado en un caballo color marrón.

Sujeto de su mano derecha, lleva un precioso corcel negro. Grande, fuerte y robusto, con porte y trote elegante. «Bonito ejemplar de Frisón.», piensa Alexandra. Björn monta con gran agilidad, y extiende su brazo para ayudarla a ella a subir. Alexandra duda unos segundos, pero comprende que intentar huir sería la peor de las opciones. Además, ni siquiera sabe si podría llegar a su yegua antes de que la volviesen a apresar. Resignada, se coge del brazo de Björn y sube a la grupa del caballo.

—Al menos podrías decirme tu nombre, ya que tú sabes el mío—le dice en cuanto se ponen en camino.

—Alexandra Röustchke.

—Encantado, Alexandra Röustchke.

Cabalgan durante un largo tiempo, atravesando la espesura de aquel desconocido bosque para Alexandra. Observa todo a su alrededor, tratando de reconocer el lugar donde se hallaban, pero apenas logra ver siquiera el camino que llevaba a la mansión. Todo aquello le resulta completamente desconocido. Ese bosque no pertenecía a sus tierras, nada de lo que se iban encontrando pertenecía a los dominios de su familia.

Tras casi dos eternas horas a lomos de aquel majestuoso animal, llegan a un pequeño campamento levantado en un claro del bosque. «El bosque sin fin…», piensa Alexandra. Extraños seres pululaban por allí. Gente de estatura pequeña, al igual que Frodick, portando grandes hachas y martillos con pinta de pesar casi tanto como ellos. Otros hombres muy parecidos a Björn, de orejas puntiagudas, aunque algunos tenían los cabellos negros como el ébano. Y alejado de las tiendas, un carro con algunas mujeres de pieles pálidas con semblante entristecido. Alexandra se fija mejor en ellas y puede observar que tienen alas. Unas alas muy parecidas a las de las libélulas. «Esto tiene que ser un sueño. Demasiados libros de mundos de fantasía. Al final, padre tenía razón…», piensa.

—Hemos llegado. Permíteme que te ayude a bajar—dice Björn bajándose del caballo de un salto. Estira sus brazos para coger a Alexandra de la cintura y ayudarla a bajar sin romperse la crisma.

—Sé bajar sola de un caballo, gracias—protesta ella, apoyando sus manos en sus hombros.

Sin saber por qué, se deja coger por ese desconocido de sonrisa y mirada seductora. Como si apenas pesase más que una pluma, Björn la sujeta entre sus fuertes brazos y la deposita con cuidado en el suelo. Sus cuerpos se quedan peligrosamente cerca, con el lomo del caballo flanqueando su espalda. Se miran fijamente, con la respiración agitada y el corazón latiendo con fuerza.

—No dudo de tus aptitudes, pero me gusta ser caballeroso con una dama tan bella como tu—le susurra. Alexandra siente un cosquilleo recorrerle todo el cuerpo y comienza a sonrojarse.

—Aún no han llegado el resto de los buscadores. Será mejor que la metas en la jaula, junto a las demás…—comienza a decir Frodick, apareciendo junto a ellos y rompiendo la magia que se había creado en aquel momento.

—No la voy a meter en la jaula, amigo—responde Björn con semblante serio.

—¿Pero te has vuelto loco, Cazador? Si el rey se entera de que te has quedado a una de sus ninfas…

—No es una ninfa, Frodick. Mírala bien. ¿Dónde están sus alas?—Frodick dirige su mirada hacia Alexandra y recorre todo su cuerpo buscando alguna señal que le dé la razón. Se acaricia con delicadeza su espesa barba, mascullando para sí.

—Entonces, es una bruja—sentencia.

—Frodick, por favor. ¿Le ves pinta de bruja?—se burla de su amigo.

—Yo sé lo que vi en ese lago, y era magia. Así que, dime tú lo qué es. —Frodick se cruza de brazos, esperando una clara respuesta.

Björn mira a su amigo, pensando qué responder, pero opta por el silencio. Toma a Alexandra de la mano y se la lleva a su tienda. En la intimidad de su alojamiento, Björn comienza a desprenderse de sus armas mientras ella observa cada rincón de aquel lugar.

Diferentes tipos de arcos, espadas y pequeñas dagas junto a una especie de puf gigante. Una pequeña mesa con una serie de libros esparcidos. Siente el impulso de acercarse y coger uno de los libros, pero Björn se gira para mirarla.

—¿Por qué me has traído aquí? Según Frodick, mi lugar está en la jaula—dice Alexandra.

—Ambos sabemos que no eres una ninfa.

—¿Entonces soy una bruja?

—Aún no sé lo qué eres, Alexandra Röustchke, pero tengo pensado averiguarlo. —Björn se acerca ella lentamente, sin dejar de mirarla a los ojos. Ella intenta caminar hacia atrás, pero tropieza con uno de los pilares que mantienen la tienda levantada—¿Te doy miedo?

—No. No es miedo lo que me produces, pero no sé cuáles son tus intenciones, Björn El Cazador.—Él sonríe, acaricia su mentón y le aparta el pelo de la cara para colocárselo tras sus orejas.—¿Ves algo que te guste?

—A decir verdad, sí. Pero quería comprobar que no eres una especie de elfo desconocido. ¿Quién eres, Alexandra Röustchke?¿Qué extraña y atrayente criatura eres?—susurra acariciando con suavidad sus mejillas. Ella sólo consigue tragar saliva al sentir el cálido aliento de su boca tan cerca de la suya.

—Sólo soy una chica que salió a cabalgar y que quiere volver a su casa—contesta nerviosa.

—¿Y sales a cabalgar sola, en mitad de la noche?¿Por qué?

—Mi-mi padre me dio una noticia que me disgustó, y…yo-yo me fui…—balbucea Alexandra. Las caricias de aquel hombre parecen causar una especie de hipnosis sobre ella, y una ardiente sensación en todo su cuerpo, como reclamando otro tipo de atenciones.

—Vaya…¿Y qué tan mala noticia ha podido darle un padre a una hija, como para que decidiese poner su vida en peligro de esa forma tan irresponsable?—Björn comienza a darle suaves y sensuales besos. Primero en sus mejillas, luego en el cuello.

—Pretende casarme con un completo desconocido…y yo me he negado…—responde Alexandra. Su cuerpo empieza a fallarle y comienza a moverse hacia él, pegándose aún más al de Björn. Su respiración se vuelve agitada, excitada por sus sensuales besos.

—¿Cuál es el problema?—pregunta él, mientras prosigue con sus besos y caricias.

—No me gustan los desconocidos…

—Mmm, quién lo diría.

Con el corazón a punto de estallar, Alexandra sucumbe a sus caricias y cierra los ojos aferrándose a su cuello para no perder el equilibrio. Björn la sujeta entre sus fuertes brazos y le da un profundo y apasionado beso, que hace que pierda casi el sentido. Nunca había estado antes con un hombre, ni nunca antes la habían besado así. Había fuego en sus labios, pasión en sus caricias y deseo en su mirada.

Björn le quita su blanca camisola, dejándola caer a los pies de la mujer que le había hipnotizado desde el primer instante en que la vio emerger de aquellas aguas. Con deseo, mira su pálido cuerpo recorriéndolo con sus manos y sintiendo una enorme urgencia de poseerla. Alexandra parecía estar lista para él y ya no podía contenerse más. Sin más preámbulos, la toma entre sus brazos, la deposita sobre su acolchada cama y le hace el amor con verdadera pasión.

—No me habías dicho que eras pura aún—dice Björn acariciando su desnudo hombro. Alexandra permanece tumbada sobre él, con los ojos cerrados.

—Bueno, no me diste tiempo a contarte nada más…

—Pues, ahora puedes hacerlo. Cuéntame, Alexa. ¿Qué o quién eres, y qué extraño hechizo has lanzado sobre mi?

Alexandra sonríe al oírle llamar de esa forma cariñosa, se incorpora y le da un suave beso en los labios. Él acaricia sus mejillas y le aparta sus rubios cabellos, para poder mirarla fijamente a los ojos. Ella comienza, entonces, a relatarle su historia y de cómo cree haber llegado hasta allí. Él escucha con atención, atraído por el embriagador sonido de su voz. De pronto, Frodick entra agitado en la tienda, como si hubiese visto a un fantasma.

—¡Oh, vamos, Björn! ¿Es que te has vuelto loco? Como Craoldrich se entere, te va a cortar esas orejas de elfo tuyas y te va a destripar. Por no hablar de lo que le hará a ella…—protesta Frodick al verlos desnudos en la cama. Alexandra, sorprendida y avergonzada, se tapa rápidamente con una manta. Björn, en cambio, parecía cómodo mostrando su cuerpo desnudo y su masculinidad.

—¿Es que se avecina una guerra, Frod?—pregunta Björn con sarcasmo.

—Muy gracioso, cazador. Pero como os descubran, tendréis un serio problema. El rey viene con ellos. Parece ser que no he sido el único en enterarse de la llegada de tu bruja. La hechicera del reino ha sentido la magia del portal abrirse, y vienen para aquí. Vienen a por ella, Björn—explica Frodick.

Björn se levanta de un salto de la cama y comienza a vestirse a gran velocidad. Le pide a Alexandra que haga lo mismo, incluso le entrega una gruesa capa del mismo color que las hojas de los árboles, con una amplia capucha que mantendría su rostro y sus cabellos ocultos bajo su sombra.

—¿Se puede saber qué estás haciendo ahora, Björn? No cometas ninguna locura…

—Amigo mío, he de pedirte un gran favor.

—¿No me va a gustar, verdad?—Una pícara sonrisa asoma en el rostro de Björn. Su amigo le conocía bien. Los mira a ambos y suspira, resignado y sabiendo lo que debe hacer— Os conseguiré algo de ventaja, pero debéis salir ya del campamento y sin que nadie más os vea—les dice.

—Algún día te devolveré el favor, mi querido Frodick—afirma Björn dándole un fuerte abrazo a su amigo.

—Ya, ya. Me debes más de un favor, elfo. Tiendes a meterte en bastantes problemas, y a mí contigo.

Aprovechando la oscuridad de la noche y la espesura del bosque, Alexandra y Björn cabalgan a toda velocidad sin mirar atrás. Ella reconoce parte del camino por el que se estaban dirigiendo, y una enorme tristeza se apodera de ella: la lleva de vuelta al lago, de vuelta a su hogar. Se aferra con más fuerza a su cintura, pegando su rostro contra su robusta espalda, cerrando los ojos y dejando que las lágrimas arrollasen por sus mejillas.

Recorren la distancia en menor tiempo del que les había llevado el camino de ida. El caballo parece estar fatigado por el sobre esfuerzo de cabalgar a gran velocidad cargando con dos personas. Pero logran llegar a la orilla del lago sin ningún percance, y no parecía que nadie les hubiera seguido.

Björn desmonta de un salto y ayuda a bajar a Alexandra. La coge de la mano y camina con ella hacia la orilla. En ese momento, ella se para en seco y deja de caminar, apretando la mano su mano con fuerza. Él se gira y la mira.

—¿Y si no me quiero ir?—pregunta ella con los ojos anegados en lágrimas.

—Éste no es tu lugar, Alexa. No es tu mundo. Aquí sólo encontrarás peligros para los que no estás preparada, seres que estarán deseando poseerte y sacarte toda la magia de tu interior. No, no estás segura en un mundo donde la noche se ha adueñado de todo por largos e interminables mil años. Debes volver—explica él.

—Ven conmigo—Björn sonríe y, emocionado por la invitación de ella, la toma entre sus brazos y la besa.

—Mi lugar es este, mi amor. Éste es mi mundo, mi hogar.

—No quiero dejarte, Björn. No puedo…—comienza a decir ella con tristeza.

—Debes hacerlo, Alexa. Debo ponerte a salvo, o pereceremos los dos. Dime, ¿qué hiciste exactamente para abrir el portal?

—No lo sé. Yo-yo sólo nadaba y recitaba un poema que mi abuela me enseñó de pequeña…

—Bien. Nademos pues.

Björn se quita su ropa, toma a Alexandra de la mano y camina con ella aguas adentro del lago. Nadan juntos hasta llegar al puente por el que había cruzado. Él se coloca tras ella, abrazándola por la cintura y transmitiéndole calor y fuerza. Alexandra, con lágrimas en los ojos, comienza a recitar el poema. Entonces, una brillante luz aparece en el centro del puente y un portal parece abrirse ante ellos.

Alexandra puede ver al otro lado a su yegua esperando aún por ella, como si apenas hubiesen pasado varios minutos. Björn la gira para dejarla frente a él. Se miran fijamente, ella con lágrimas en los ojos y él con tristeza. Se abrazan y se besan con pasión. De pronto, las ramas de los árboles que había tras ellos se mueven agitadamente. Una serie de gritos y de voces les indican que les habían dado alcance.

—Vete, Alexa. Vete y encuentra tu felicidad—le susurra con tristeza.

Con una angustia atenazando su pequeño corazón, y una gran tristeza que jamás creerá curar, Alexandra nada hacia el otro lado del puente. Ya a salvo en su mundo, se gira para poder mirar aquellos cristalinos ojos por última vez. Pero cuando se fija más allá del hombre del que se acababa de enamorar, ve a una enorme bestia emerger de entre las aguas y cogiéndolo como si se tratase de una simple pluma. Grita al ver cómo lanzaba a Björn contra los árboles de la orilla, pero cuando nada para volver junto a él el portal cierra sus puertas y Alexandra se queda sola, desamparada y gritando de rabia al cielo de la noche.

Una semana había pasado desde su extraño viaje a un extraño mundo, donde había conocido a un hombre que le había robado el corazón. Un hombre que no sabe si estará vivo o muerto, que se puso en peligro por ella. Apenas salía de su cuarto. La mayor parte de las veces comía y cenaba allí, o en su pequeña biblioteca. Ni siquiera salía a cabalgar. Tan sólo deambulaba por las noches por los pasillos de su hogar, un hogar que sentía extraño.

Un buen día, Alexandra está sentada en su butacón de su rincón favorito en la biblioteca, leyendo un pequeño libro sobre seres mitológicos y el mundo féerico. Había dejado sus clásicos libros románticos y de otros mundos, para buscar información sobre portales y los habitantes de esos mágicos lugares. Concretamente, leía un libro sobre elfos. Concentrada en la lectura y algunas pinturas sobre esos seres mágicos, no se da cuenta que su madre estaba plantada frente a ella.

—Alexandra, los Scheidemann ya están aquí. Tu padre quiere que…—comienza a decirle su madre.

—Bien. Acabemos con esto de una vez.

Alexandra deja su libro sobre la repisa de la ventana, se atusa el vestido y el pelo, y sale caminando con paso firme y decidida. Su madre la sigue de cerca, nerviosa y apretando las manos. Quería conocer a ese desconocido con el que la querían casar y decirle que ya no era virgen. Tal vez así, consiga que la desprecie y anule el compromiso para que ella pueda concentrarse en encontrar la forma de volver junto al hombre que en verdad amaba.

Cuando llega a la altura de la escalera, toma aire y comienza a descender, sujetándose con fuerza al pasamano de madera tratando de obtener la fuerza necesaria para no salir corriendo de allí. Mientras desciende ve a su padre, que la mira fijamente con semblante serio e inquisidor. De espaldas a ella, y hablando con él, había dos hombres. Uno parece más o menos como su padre, aunque más fuerte de complexión. El otro, un muchacho joven de cabellos rubios como los de ella y atados en una sencilla coleta.

—¡Ah, mi querida Alexandra! Por fin estás aquí. Ven, quiero presentarte al señor Arthur Scheidemann y a su hijo…—comienza a presentar su padre. Cuando los dos hombres se giran para mirarla, Alexandra se queda de piedra al ver el rostro del joven muchacho.

—Björn—susurra aferrándose con fuerza a la escalera. Atónita, mira fijamente al joven que esboza una pícara y sensual sonrisa.

—Mi señora. Me llamo Björn Scheidemann y es un placer conocerla al fin—extiende su mano hacia ella, quien tiende la suya para dejar que sus labios se posen sobre su mano. Su cuerpo se estremece al sentir ese beso. Era él, pero ¿cómo?—. Le decía a vuestro padre que me gustaría poder dar un pequeño paseo a caballo con vos, para poder conocernos mejor, si aceptáis la compañía de un desconocido.

—Bueno, en verdad, yo esperaba que pudiésemos…—comenta su padre. Alexandra se apresura a bajar el resto de escaleras, interrumpiendo a su padre sin apenas mirarlo.

—Sí, quiero.

La rápida respuesta de Alexandra deja atónito a su padre, que parecía esperar su clásico ataque de furia como todos estos días atrás desde que le comunicase su compromiso. Su madre, por el contrario, parecía alegre al ver la reacción de su hija. Björn, por su parte, la mira divertido y le guiña un ojo disimuladamente.

Juntos, salen de la mansión y montan en sus caballos.

—¿Lista?—pregunta Björn.

—¿Para qué?

—Para volver a casa.

Y sin más, azuzan sus caballos y desaparecen en la espesura del bosque para no volver jamás.

Conociendo a Sheena

Arqueóloga reconocida y bien valorada entre sus compañeros de profesión, con diversos trabajos publicados en las revistas sobre arqueología más reconocidas a nivel mundial e infinidad de colaboraciones en varios proyectos. Su especialidad son sus estudios sobre las desconocidas, aun hoy en día, tribus indoeuropeas. Concretamente, los celtas.
De nacionalidad escocesa, vive y trabaja en Edimburgo, capital del país, como una de las principales directoras de su departamento en el Museo Nacional de Escocia.

De personalidad introvertida, Sheena Murray es una mujer que le gusta disfrutar de su soledad. Tan solo comparte su vida y sus sentimientos con sus seres queridos más cercanos, Jared y Sophie, a los que considera su familia.
No es muy amiga de las relaciones sociales, aunque, debido a su trabajo, se vea forzada a la interacción con el resto del mundo. Quizás por eso no sea una persona que guste a la gente en las primeras impresiones.
De cabellos color castaño-cobrizo, ondulado y melena larga, que siempre suele llevar recogida en una coleta alta; ojos del mismo color del ámbar; y una figura alta y esbelta, Sheena es una mujer de gran belleza natural… aunque ella no sea consciente y apenas explote su feminidad. Y no será porque sus amigos no se lo digan o hagan ver.

Desde bien pequeña, siempre tuvo la sensación de no pertenecer a este tiempo. Tal vez, el hecho de ser adoptada y no saber nada acerca de sus orígenes la hayan llevado a sentirse desubicada por completo. El único ancla que la mantiene sujeta, y evita que salga huyendo, son su familia, amigos y seres queridos.

Sheena Murray es una mujer que, poco a poco, irá evolucionando a los largo de la saga. Descubrirá por fin la verdad sobre su nacimiento y se convertirá en alguien en quien jamás nadie hubiese imaginado que podría llegar a ser.

“Su destino lleva fijado en el tiempo, mucho antes de su nacimiento”

─ Saga Eden ─

De reseñas y valoraciones anda el juego

Photo by Christian Wiediger on Unsplash

Recientemente, en Amazon, recibí una reseña negativa, más su correspondiente estrella, que ha provocado que bajase la puntuación de uno de mis libros y, por lo tanto, dejase de ser recomendado. Hasta ahí, puede parecer algo normal que a todos los escritores nos pasa y pasará tarde o temprano. Pero el problema viene cuando te das cuenta que esa valoración no habla sobre tu novela, si no que es más bien un problema técnico con el archivo.

Como escritora independiente que ha optado por la autopublicación, invirtiendo muchas horas de escritura, formación y dinero, toda valoración y reseña las considero muy importantes. No solo por temas motivacionales, si no porque te ayudan a aprender, mejorar y seguir trabajando. Por eso, se asumen las críticas ante un/a posible lector/a a quien no le haya gustado tu historia. No le podemos gustar a todos por igual.

Pues bien. Dicho esto, cuál mi sorpresa al recibir notificación sobre una nueva reseña a uno de mis libros publicados en la plataforma de Amazon y ver que, dicha valoración, nada tenía que ver con la novela en sí. No había podido leer mi libro por un fallo de compatibilidad con el archivo. Aun así, la estrella y la reseña negativa me las comí y ahí se quedarán fijadas en el tiempo. Eso ha provocado que, de 4,5 estrellas de puntuación que venía teniendo hasta ahora, bajase a un 3 y, por tanto, mi novela dejase de aparecer como lectura recomendada de la plataforma.

¿Que por qué os cuento esto? Pues porque os puede llegar a pasar algo así, tanto como escritores, como lectores. Si te ves en mi lado de la balanza, te aconsejo que te lo tomes con humor e incluso pienses que esa persona no es consciente de la tremenda faena que te acaba de hacer con semejante valoración. Y si alguna vez os veis en el lado del lector, os recomiendo que os pongáis en contacto con el/la autor/a, o en su defecto con la plataforma.
Las valoraciones y reseñas deberían ser solo unas críticas constructivas que hables sobre la historia en sí, la redacción, la estructura, los personajes, etcétera. Pero si no has podido leer el interior de una novela, malamente podrás valorar y/o reseñar. Es más, incluso se podría enviar un privado al escritor/a con nuestros puntos negativos que nosotros consideremos se deben mejorar.

Como contadores y creadores de historias, para nosotros los escritores, nuestros libros son nuestros hijos. Los parimos con mucho esfuerzo, porque salen de nuestro interior, y esperamos que sean tratados con mimo y respeto. Y no todo le mundo logra filtrar bien las críticas y valoraciones negativas. Creo que hay que tener mucho cuidado con todo esto porque puedes acabar con la carrera literaria de otra persona en un solo click.
De tu valoración y reseña depende que un/a escritor/a independiente pueda seguir publicando sus historias. Bueno, cualquier escritor/a más bien, pero como este caso me pasó a mí…pues eso, me entendéis.

Termino el post animándoos a valorar, aunque solo sea con estrellas sin reseñas, las lecturas que hagáis. No os llevará mucho tiempo y a nosotros nos ayudáis un montón.

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