Así es mi vida

Resiliencia vs Fibromialgia

Recibo bastantes mensajes de gente que me pregunta cómo he conseguido encontrar el equilibrio con mi enfermedad. Gente que, al igual que yo, padecen fibromialgia.

Como ya he comentado en otros posts, el camino ha sido largo, tedioso y escabroso. ¡¿Pero qué digo?! Sigue siendo largo, tedioso y escabroso. Simplemente he tenido que tomar una serie de decisiones, a veces drásticas, para poder sentirme, cuanto menos, viva. Y por eso escribo este post, para compartir con todo el mundo mis consejos sobre cómo sobrellevar esta enfermedad.

Deja de escuchar a los demás y escúchate a ti misma

Aquí es cuando, a la pregunta de ¿Cómo logras estar tan bien?, yo respondo mandando a la mierda a la gente. Y podría dejar este apartado así, pero lo explico un poco mejor para que no suene tan fuerte.
Cuando empiezas todo el proceso de búsqueda de un diagnóstico, porque sientes que a tu cuerpo le pasa algo, es cuando vienen los típicos mensajes de eres una quejica; no es para tanto; o eres una exagerada, y un largo etcétera de bonitas «frases motivadoras». Es ahí donde tienes que, y debes, mandar a la mierda a todos.

Lo que tienes que hacer es dejar de escuchar a los demás y escucharte a ti misma.

Siéntate, toma un cuaderno incluso, y ve anotando todos los síntomas y dolencias; en qué momentos se producen y qué ha ocurrido previo a su aparición. Habla contigo misma y, luego, busca a un buen especialista con el que comentarlo todo.

Escúchate. Tu cuerpo te está gritando y tú no lo estás escuchando a él.

No estás loca, ni está todo en tu cabeza

¿Recuerdas el consejo anterior? Ese, sí. Pues manda a la mierda a todo aquel que te diga eso, pero sin remordimientos. Tu dolor existe y es muy real. Tú lo sientes así y eso es lo único que te debe importar.

La fibromialgia no es una enfermedad mental, pero sí está muy ligada a la mente. Es decir, si te pasas el día aferrada al dolor, lamentándote por tener algo que no has pedido, el dolor será cada vez más fuerte.
En cambio, si te concentras en otras cosas, si coges las riendas de tu enfermedad, el dolor, aunque persistente en tu día a día, será más llevadero.

El poder de la mente es maravilloso.

El dolor está ahí, va a estar ahí el resto de tu vida. De ti depende cómo quieres vivirla.

No le debes nada a nadie. Solo a ti.

No tienes que demostrar encontrarte bien cuando no lo estás. Si lo haces, que sea como forma de motivarte a ti misma, pero no por contentar a los demás. No le debes nada a nadie.

Se pierden muchos amigos por el camino de esta enfermedad.

Te van a saturar a mensajes del tipo sonríe para mostrar que no te masa nada. ¿Ya sabes lo que te voy a aconsejar aquí, verdad? Pues eso.
Si no te sientes con fuerza para ir a la barbacoa familiar, no fuerces. Lo dices y punto. No te escondas, ni te hundas por estar enferma. Si alguien no lo entiende, ya sabes.

Aquí, quien importa, eres tú.

Sal a la calle y vive, pero a tu ritmo.

Te van a saturar diciéndote que tienes que hacer ejercicio, que tienes que salir mucho y que debes hacer vida normal.

Tienes. Tienes. Tienes. ¡BASTA!

Haz lo que puedas y cuando puedas, pero, sobre todo, no te fuerces. No necesitas demostrar nada a nadie. Sí, estás enferma y lo vas a estar siempre. Acéptalo.

¿Sabes lo que más ayuda? El Silencio.

Encuentra tu equilibrio. Si te da paz sentarte en tu sofá y pasarte la tarde leyendo, hazlo. Si te da paz salir a pasear, hazlo. Pero hazlo por ti, no por demostrar nada a nadie.

¡Es que siempre estás enferma!

Pues, mira, sí. Por eso se considera enfermedad crónica, porque siempre estás enferma. Pero no estás muerta y no deberías consentir que te traten como si estuvieses desahuciada. No.

Conclusión: estás viva. Vive.

Yo llevo diez años con esta enfermedad diagnosticada y sí, ahora vivo. Pero porque decidí tomar las riendas de mi vida y mi dolencia. Michín y yo ya somos uña y carne.
Me desespero como todo el mundo, por supuesto. Soy humana (creo). Pero reseteo, descanso y vuelvo a empezar. ¿Sabéis cómo se le llama a eso? Resiliencia. La continua reinvención de uno mismo.

Soy resiliente porque me reinvento con cada tropiezo

Espero que este post sirva a todas aquellas personas que padecéis esta enfermedad y que mi forma de sobrellevarla os ayude a aprender a convivir con ella.
Todo esto se basa en mi propia experiencia y en lo que voy aprendiendo día a día sobre esta enfermedad. En el tema medicación, siempre digo que eso tiene que ser tratado mejor con vuestro propio médico y que sois vosotros quienes tenéis que saber qué os hace efecto y qué no, pero siempre de la mano de un especialista. Yo tengo la suerte de no padecer otras patologías graves que necesiten de medicación constante y he podido encontrar diferentes vías que permiten mantener el dolor medianamente controlado. Pero eso es a mí. Cada cuerpo, y por tanto cada enfermedad, es diferente y responde de forma diferente.
Por todo eso, mi mejor consejo es «Conócete a ti misma».

¿Conoces esta enfermedad o a alguien que la padece? Me gustaría leer tus comentarios.

Foto sacada de Unsplash
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