Descubriendo a Samaël

Como dicen las escrituras, Samaël era el hijo predilecto de Dios/Yahweh; el más leal y más fiel; comandante de las legiones angelicales y protector de la creación más preciada creada por su padre: la humanidad.

De porte elegante, siempre fue considerado el arcángel más hermoso de todos sus hermanos. No solo por su físico, si no por sus facciones perfectamente cinceladas. A sus dorados cabellos se le suman sus enigmáticos ojos azules, de profunda e hipnotizadora mirada. Samaël fue creado para ser amado y deseado por todo aquel que se acercase a él. El amante perfecto.

Pero no solo es diestro en el amor. La lucha es su gran fuerte y lo que en verdad resalta en él. Temido y admirado de igual forma, Samaël ha nacido para la batalla. Su fuerza, su tesón y su decisión hacen de él un ser prácticamente invencible.
De personalidad fuerte, firme en sus decisiones y siempre fiel a sus principios, se le debe sumar un carácter impulsivo y temperamental. Es por eso que es el único, de todos sus hermanos, capaz de atreverse a contrariar a su padre. Cuando creía que se estaba cometiendo una injusticia, no dudaba en hacerlo saber y, si así se diese el caso, oponerse. Y por ello fue castigado con la expulsión de su hogar.

Lucifer, o Portador de luz, apodo por el que le llama su madre de forma cariñosa y por el que será más conocido, aunque será asociado más con el mal que con el bien.
Con sus seis alas y su espada flamante, que solo puede ser empuñada por él, hacen que sea el ser más poderoso de todos y, por tanto, el más odiado.

La historia de Samaël siempre ha tenido un enorme poder de atracción sobre mí. Quizás por eso sentía la necesidad de crear esta saga, de contar su historia.
Realmente, apenas he cambiado nada sobre su personalidad o su físico. Considero que se le describe a la perfección en todas las escrituras. Su porte, su fiereza en la lucha…tan solo algunas pequeñas pinceladas de mi propia cosecha, pero poco más puedo añadir salvo que quiero uno para mí.

Le Génie du mal, o El genio del mal, o El Lucifer de Lieja.

Guillaume Greefs, 1848-Catedral de San Pablo de Lieja, Bélgica

La creación de una escultura maldita, la cual fue ocultada al público por considerarla demasiado hermosa para mostrar al ángel caído y que os animo a que busquéis porque es digna de conocer. Y la escultura, también. Aunque para eso, hay que irse hasta Lieja.

Foto: Luc Viatour